SEBASTIAAN CORNELIS VAN LEEUWEN VAN DAALEN (SinQuenza)
SEBASTIAAN CORNELIS VAN LEEUWEN VAN DAALEN (SinQuenza)
Una bella mezcla de basura, consumo y exotismo. Creo que estas palabras son las que des criben su trabajo. Y si miras de cerca, esa mezcla entre el exotismo y la basura, de manera exgerada, otorga todo el sentido a la obra. Cuando ví su trabajo, pensé inmediatamente en algo exótico, casi tropical. Me recuerda a alguna publicidad sobre bebidas del Caribe, especialidades culinarias o productos extraordi narios.
Llenándome de su espíritu aventurero. El simbolismo o la metáfora, que está integrada en la obra, es que todos sentimos la belleza dentro, porque sigue una lógica específica de la belleza. Esta lógica es conocida por todos los profesionales de la publicidad y las prostitutas, conocida por los restaurantes y clubes que usan nombres y formas que proceden del otro lado del mundo (la imaginación). Disco tecas del norte de Europa con el nombre de el “Dorado”; una mujer que se llama Justine “La Belle” o salones de belleza que se llaman “Fantasía”.
Uno puede pensar que son puro kitsch, pero es cierto que algunos productos me han atraido con su maravilloso brillo y han sumergido mis recuerdos en un hermoso mundo nuevo. Como artista, exagera el mundo en el que vivimos, de una manera divertida e irónicamente amigable, y nos hace atender a este mundo.
Para mí, la ligereza que poseen sus obras es increíblemente divertida, pero al mismo tiempo te hace reflexionar. Sus obras no son una advertencia en absoluto, más bien una manera retórica de pensar en el futuro de un mundo que torna cada vez más abstracto. Un mundo en el que nos sentimos atraidos por lo inusual y en el que hemos perdido interés por las cosas simples que tenemos enfrente nuestra.
Sin ningún tipo de color, forma o explosión de fuegos artificiales tropicales, le damos la espal da, porque la norma se convierte en algo que huele rancio. Su trabajo es investigar, en qué dirección está cambiando nuestras fronteras, en nuestra búsqueda de la belleza perfecta y hortera, usando este fino aspecto de lo extraordinario. Y es exótico en un mundo de hiper abstracción, donde los niños de ciudad creen en las vacas moradas y en árboles de fresa. Haiko Rickchof, junio 2011









